Elaboración

Vendimiamos a primera hora de la mañana para que la uva llegue fresca a la bodega (10-12ºC). Una vez allí, la estrujadora rompe el grano de uva para permitir que salga el mosto, y la despalilladora separa el raspón del racimo. A continuación se envía toda la pasta a los depósitos. A este proceso se le llama encubado.

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Los vinos tintos llevan a cabo dos fermentaciones. La primera, denominada fermentación alcohólica o “tumultuosa”, consiste en la transformación del azucar en alcohol con desprendimiento de calor; de esto se encargan las levaduras. La fermentación se hace a temperatura controlada. Durante ésta, el vino se remota (se saca por abajo y se echa por arriba) para extraer color y compuestos que aportan al vino su peculiaridad. Una vez conseguido el color se procede al “descube”, consistente en trasegar el líquido, separado ya de la materia sólida, a otro depósito en el que se realizará la segunda fermentación denominada maloláctica, que proporciona al vino finura y suavidad, al transformar el ácido málico en láctico; de esto se encargan las bacterias lácticas. Una vez terminadas las dos fermentaciones el vino es sometido a diversos trasiegos y tratamientos de clarificación y estabilización, según su destino para conservar la limpidez del producto embotellado.

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